Un estudio publicado en Nature Medicine identificó 16 proteínas sanguíneas que cambian durante la transición a la menopausia y se asocian con medidas del envejecimiento cerebral y el riesgo posterior de demencia. Los hallazgos sugieren que los cambios biológicos relacionados con la menopausia podrían ofrecer una forma de estudiar la salud cognitiva en la mediana edad, pero no significan que la menopausia cause la enfermedad de Alzheimer.

Los investigadores analizaron primero datos sobre proteínas sanguíneas de mujeres en distintas etapas de la menopausia y encontraron cambios en proteínas vinculadas a procesos inflamatorios, sinápticos, metabólicos y relacionados con el Alzheimer. En este grupo inicial, los patrones de proteínas se relacionaban más estrechamente con la etapa de la menopausia y los niveles hormonales que con la edad cronológica.

Luego, el equipo comparó los resultados con datos de 2.814 mujeres del UK Biobank, donde los cambios relacionados con la menopausia también se asociaron con marcadores del envejecimiento en distintos órganos, incluido el cerebro. En cuatro cohortes adicionales, que comprendían 11.925 mujeres mayores, las puntuaciones más altas de la firma proteica se asociaron sistemáticamente con peores resultados cognitivos. En el conjunto de datos longitudinal más amplio, la firma se vinculó con un aumento moderado del riesgo de recibir un diagnóstico de demencia de Alzheimer durante un periodo de seguimiento de hasta 16 años.

Los autores señalan que los hallazgos podrían orientar la investigación sobre biomarcadores sanguíneos y posibles objetivos para apoyar la salud cerebral en la mediana edad. Advierten que el significado clínico de los cambios en proteínas individuales sigue siendo incierto y que la firma no permite predecir si una mujer desarrollará la enfermedad de Alzheimer.

Fuentes: Neuroscience News.