El interés en la cultura corporativa ha disminuido significativamente desde 2004, según los datos de Google Trends citados en un artículo de Psychology Today. La puntuación relativa de búsqueda del término cayó de 100 en abril de 2004 a 13 en abril de 2020, y llegó a 10 entre el 3 de septiembre y el 31 de octubre de 2026.

El artículo relaciona el descenso, en parte, con el creciente enfoque de las empresas en la eficiencia operativa y el uso de la inteligencia artificial. En muchas organizaciones, mejorar la productividad mediante las interacciones entre los empleados y la IA parece haber adquirido prioridad frente al bienestar de los empleados y el desarrollo a más largo plazo de la cultura laboral.

The Gund Company se presenta como un ejemplo de un enfoque diferente. La empresa manufacturera de tercera generación, dirigida por el director ejecutivo Steve Gund, ha registrado un crecimiento anual promedio del 18 % durante una década sin despidos en ese periodo. La empresa cuenta con aproximadamente 1.300 empleados y se acerca a los 400 millones de dólares en ventas anuales.

Según el artículo, la empresa prioriza el bienestar de los empleados por encima de las ganancias a corto plazo. Sus prácticas incluyen una contratación prudente, comunicación directa entre los empleados y el director ejecutivo, planes anuales de desarrollo individual separados de las decisiones de compensación y la publicación abierta de la información financiera de la empresa.

Los empleados también pueden compartir ideas y preocupaciones mediante tarjetas rojas colocadas en distintos lugares del centro de trabajo. Los informes financieros de la empresa incluyen el desempeño empresarial, el servicio al cliente y la calidad, además de la seguridad de los empleados, el reconocimiento entre compañeros y el apoyo durante crisis personales.

El artículo sostiene que este modelo podría ser difícil de reproducir en empresas con estructuras de propiedad diferentes. The Gund Company es de propiedad privada y cuenta con un programa de participación accionaria de los empleados en el que los trabajadores poseen el 30 % del capital. En cambio, las empresas que cotizan en bolsa y las compañías de cartera de capital privado suelen enfrentar una fuerte presión para lograr aumentos trimestrales y anuales en las ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización.

En esas condiciones, sostiene el artículo, la cultura corporativa puede quedar relegada frente a los objetivos financieros a corto plazo. Reconoce que existen excepciones, entre ellas Costco, pero las describe como poco comunes.

El autor sugiere que la cultura corporativa tradicional también podría estar dando paso a un concepto más amplio: la confianza institucional percibida. Mientras que la cultura corporativa generalmente se refiere a cómo los empleados a tiempo completo se tratan entre sí y tratan a los clientes, la confianza institucional abarca las relaciones entre clientes, empleados a tiempo completo, trabajadores temporales y sistemas de inteligencia artificial.

A medida que el pensamiento analítico y la experiencia técnica estén más ampliamente disponibles mediante la IA, el artículo sostiene que ser considerada confiable podría convertirse en una forma más importante de diferenciarse para las empresas. Sin embargo, las organizaciones enfocadas principalmente en mejoras a corto plazo del EBITDA podrían tener dificultades para dar los pasos a más largo plazo necesarios para generar esa confianza.

Fuentes: Psychology Today.