Los arqueólogos hallaron los restos de cuatro hombres de la época romana durante unas excavaciones relacionadas con obras de construcción en Musselburgh, Escocia, en 2010. Después de su muerte, les habían separado la cabeza del cuerpo. Una nueva reconstrucción facial digital ofrece una idea de cómo pudo haber sido uno de ellos en vida.
La reconstrucción se exhibirá junto al cráneo del hombre en «Roman Scotland: Life on the Edge of Empire», una exposición del Museo Nacional de Escocia, en Edimburgo. Está previsto que la exposición se celebre del 14 de noviembre de 2026 al 18 de abril de 2027.
Los investigadores calculan que el hombre murió entre los años 140 y 165 d. C., cuando tenía poco más de 50 años. La reconstrucción lo representa con ojos marrones y cabello oscuro con canas. El artista forense Chris Rynn se basó en una evaluación osteoarqueológica, un análisis de isótopos realizado por especialistas de la Universidad de Durham y una investigación de ADN antiguo llevada a cabo por la Universidad de York y la Facultad de Medicina de Harvard. El ADN ayudó a determinar el color del cabello, los ojos y la piel, mientras que la reconstrucción presenta varias posibilidades de peinado.
El hombre vivía cerca del fuerte romano de Inveresk, pero una afección en el codo derecho pudo haberle dificultado blandir una espada. El arqueólogo John H. Reid, quien no participó en la investigación, declaró a Live Science que quizá desempeñaba una función no combatiente, como la de escribiente, o que usaba la mano izquierda para manejar un arma.
Su esqueleto también muestra indicios de una fractura de nariz y una costilla rota, ambas curadas antes de su muerte. Es probable que un crecimiento óseo alrededor del codo derecho se debiera a una artritis séptica. El desgaste de los dientes sugiere que quizá usaba la boca para recoger objetos cuando tenía limitada la movilidad del brazo.
Un estudio de 2020 sobre los isótopos de estroncio presentes en sus restos indicó que probablemente pasó su infancia en el sur de Gran Bretaña, lejos del lugar donde fue enterrado. De las cuatro personas halladas en el yacimiento de Musselburgh, dos parecen proceder de Inglaterra, una de Escocia y otra del Mediterráneo. Los investigadores afirmaron que el rito funerario compartido no apuntaba a un único origen geográfico.
El hombre fue enterrado boca arriba, con los pies y los hombros elevados por encima del torso. Le colocaron la cabeza a la derecha del cuerpo, orientada hacia dentro, y los cortes en los huesos muestran que se la separaron cerca de la base del cuello. No se recuperaron objetos funerarios, aunque su esqueleto era uno de los mejor conservados del yacimiento.
Los arqueólogos han encontrado más de 500 enterramientos por decapitación de la época romana en todo el Reino Unido. Las razones siguen sin estar claras; entre las explicaciones propuestas figuran la ejecución, las prácticas rituales y el intento de impedir que los muertos regresaran. Los especialistas aún no han alcanzado un consenso firme.
Fraser Hunter, conservador de National Museums Scotland, afirmó que la reconstrucción permite imaginar a uno de los habitantes de Inveresk, aunque reconoció que no es posible conocer su aspecto exacto. Los enterramientos de Musselburgh se consideran inusuales por su antigüedad y por los diversos orígenes de las personas allí sepultadas.
Fuentes: Smithsonian Magazine.