Las bebidas con bajo contenido de alcohol suelen presentarse como alternativas a la cerveza, el vino y las bebidas espirituosas, pero etiquetas como «sin alcohol», «libre de alcohol» y «desalcoholizada» no significan lo mismo en todas partes. La cantidad de alcohol se mide como porcentaje de alcohol por volumen, o ABV, y las normativas locales establecen los límites para cada etiqueta.
En Estados Unidos, las bebidas «desalcoholizadas» pueden contener hasta un 0,5 % de ABV. Los productos «sin alcohol» también pueden contener menos de un 0,5 % de ABV, mientras que «libre de alcohol» significa que no se detecta alcohol. En Canadá, una bebida desalcoholizada puede contener hasta un 1,1 % de ABV, y los términos «sin alcohol» y «libre de alcohol» pueden utilizarse para productos que contienen hasta un 0,05 % de ABV.
Estas diferencias pueden ser importantes para quienes evitan el alcohol por motivos culturales o religiosos, por razones de salud y bienestar, o porque han dejado de beber para controlar su consumo de alcohol. Para quienes buscan reducir su consumo en lugar de eliminarlo, las bebidas con bajo contenido de alcohol pueden servir como sustitutos de las bebidas alcohólicas habituales, que por lo general tienen un ABV más elevado.
El riesgo de intoxicación por estos productos suele ser bajo, pero depende de su contenido de alcohol y de cuántos se consuman. La fuente señala que, en lugares donde una bebida desalcoholizada puede alcanzar aproximadamente un 1 % de ABV, consumir entre cuatro y cinco en una hora podría producir un efecto comparable al de una bebida alcohólica habitual durante ese mismo periodo.
El artículo también plantea inquietudes sobre el consumo por parte de menores de edad. Aunque es poco probable que las pequeñas cantidades de alcohol de estas bebidas provoquen intoxicación, su sabor y apariencia pueden parecerse a los de las bebidas alcohólicas convencionales, y una exposición temprana podría fomentar un consumo más elevado en el futuro. Consultar las definiciones locales y el ABV del producto puede ayudar a los consumidores a decidir si una bebida se ajusta a sus intenciones.
Fuentes: Psychology Today.