Investigadores afirman haber encontrado estructuras parecidas a glóbulos rojos, junto con rastros químicos de hemo, en un fósil de dinosaurio de 115 millones de años. El estudio, publicado el 2 de noviembre en Proceedings of the National Academy of Sciences, podría describir los glóbulos rojos más antiguos identificados en un fósil de dinosaurio, si se confirma su interpretación.
El equipo examinó un hueso de la pata trasera de Aratasaurus museunacionali, un pequeño dinosaurio carnívoro descubierto en el noreste de Brasil en 2008. El fósil fue enviado en 2024 a la geoquímica Kliti Grice y sus colegas para su análisis. Tras preparar cortes delgados del hueso, los investigadores utilizaron microscopía y varias técnicas químicas para estudiar su contenido.
Con un microscopio de alta resolución, observaron estructuras redondeadas con centros hundidos en el interior de canales que antes transportaban vasos sanguíneos a través del hueso. Las estructuras medían unos 23 micrómetros de largo y 20 micrómetros de ancho. Los análisis también detectaron dos señales químicas de hemo, incluida una forma degradada que, según los investigadores, es compatible con un origen antiguo. Las muestras del sedimento circundante mostraron pruebas químicas diferentes, lo cual, afirma el equipo, va en contra de la posibilidad de contaminación procedente del material que las rodeaba.
Los investigadores también compararon las estructuras con células sanguíneas de aves y cocodrilos, parientes actuales de los dinosaurios. Las estructuras fósiles eran más grandes, aunque el equipo plantea que quizá cambiaron de forma durante la fosilización o que las células del dinosaurio diferían de manera natural. También detectaron indicios de un aminoácido asociado al colágeno.
Grice y sus colegas sostienen que el conjunto de pruebas —la ubicación de las estructuras en el hueso, su mineralización y los rastros químicos de hemo— respalda su identificación como glóbulos rojos fosilizados. Proponen que un enterramiento rápido en agua y un sedimento rico en microorganismos ralentizaron la descomposición, mientras que el mineral hausmannita pudo haber contribuido a preservar las estructuras.
Otros investigadores mantienen la cautela. La sangre y otros tejidos blandos suelen descomponerse rápidamente, y los minerales pueden parecerse a los glóbulos rojos bajo el microscopio. La contaminación es otra posible preocupación. Maria McNamara, paleobióloga que no participó en el estudio, lo describió como un trabajo especialmente exhaustivo, pero dijo que aun así sería cautelosa a la hora de identificar las estructuras como glóbulos rojos.
El equipo sostiene que sus métodos podrían ayudar a los investigadores a buscar material biológico en otros fósiles. Si los hallazgos se confirman, podrían aportar información sobre la química de los tejidos de animales extintos, más allá de lo que los huesos revelan sobre la anatomía, el crecimiento y la evolución.
Fuentes: Smithsonian Magazine.
