Los hombres con síndrome metabólico que comieron dentro de un horario diurno de ocho horas durante un mes obtuvieron mejores puntuaciones en las pruebas de recuerdo inmediato y diferido, junto con una reducción de su edad cerebral estimada, según un estudio publicado en Frontiers in Aging. Los resultados son preliminares: el estudio incluyó a 23 hombres y no tuvo grupo de comparación.

Se indicó a los participantes que comieran entre las 8:00 y las 16:00 y que bebieran solo agua durante las 16 horas restantes. No se les pidió que restringieran los tipos ni las cantidades de alimentos que consumían. Los 23 hombres completaron el programa de cuatro semanas.

Tras la intervención, los participantes habían perdido un promedio de unos 4,4 kilogramos. También disminuyeron sus niveles de glucosa en sangre en ayunas y de triglicéridos, mientras que mejoraron las mediciones de resistencia a la insulina. Los cambios en el colesterol total, HDL y LDL no fueron estadísticamente significativos.

En una prueba de memoria con listas de palabras, las puntuaciones promedio de recuerdo inmediato aumentaron alrededor de un 19%, al igual que las de recuerdo diferido. El cambio en una medida de recuerdo con interferencia no fue estadísticamente significativo. Al inicio del estudio, las estimaciones basadas en resonancias magnéticas situaban la edad cerebral de los participantes, en promedio, 2,8 años por encima de su edad real; al cabo de un mes, la diferencia era de unos 2,0 años, una reducción de aproximadamente nueve meses.

Los investigadores también informaron de aumentos del volumen de materia gris en cuatro regiones del lado izquierdo del cerebro: el tálamo, el hipocampo, la sustancia negra y el núcleo rojo. El hipocampo y el tálamo intervienen en los procesos de memoria. Sin embargo, el estudio no demostró que estos cambios estructurales causaran las mejoras en la prueba de memoria.

Los resultados no permiten determinar si los cambios se debieron al horario de las comidas, a la pérdida de peso, a una menor ingesta de calorías o a otros factores. Los investigadores no midieron cuánto comieron los participantes y no hubo un grupo de control con el que comparar a hombres que mantuvieran sus hábitos alimentarios habituales. Los autores también señalaron que repetir la misma prueba de memoria pudo haber influido en las puntuaciones.

Los resultados del estudio se aplican únicamente a un pequeño grupo de hombres a los que se hizo seguimiento durante cuatro semanas, por lo que no está claro si serían extensibles a las mujeres, a los adultos mayores o a las personas sin síndrome metabólico. Los investigadores afirman que estudios más amplios y prolongados deberían hacer un seguimiento de la ingesta calórica e incluir grupos de comparación para ayudar a distinguir los efectos del horario de las comidas de los de comer menos.

Fuentes: PsyPost.