Las investigaciones y los relatos históricos citados en un artículo sobre la soledad señalan las relaciones y las experiencias compartidas como fuentes importantes de felicidad, en lugar de las compras materiales. Su recomendación central es pasar más tiempo en persona con las personas que te importan, o con quienes podrías estrechar la relación, y dedicar menos tiempo a buscar la felicidad mediante objetos nuevos.

Una encuesta realizada a residentes de Bolton, en el norte de Inglaterra, en 1938 y repetida en 2014, reveló que la seguridad económica y las relaciones personales estaban entre los ingredientes de la felicidad mencionados con mayor frecuencia. Joseph Roberts, un minero del carbón que participó en la encuesta de 1938, describió que se sentía satisfecho después del trabajo cuando podía pasar tiempo con su esposa y sus hijos y compartir su salario con la familia.

El artículo también sostiene que contribuir a la felicidad de otras personas puede fortalecer la propia sensación de conexión y bienestar. Cita investigaciones de los psicólogos Sonja Lyubomirsky y Harry Reis, que sugieren que quizá las personas subestimen cuánto aprecian los demás que les den algo, y que dar también puede beneficiar a quien da.

Como respaldo a la idea de elegir experiencias en lugar de posesiones una vez que se cuenta con un nivel básico de recursos económicos, se cita un estudio de Amit Kumar, de la Universidad de Texas. El artículo señala que es más probable compartir con otras personas actividades como dar un paseo en bicicleta, ir a un restaurante o asistir a un concierto, mientras que las posesiones suelen disfrutarse en soledad.

Su consejo práctico es elegir actividades en persona con quienes valoras, en vez de comprar cosas para disfrutarlas a solas. En lugar de depender de mensajes de texto o de las novedades sobre las personas de tu círculo social, anima a llamar, reunirse y pasar tiempo juntos.

Fuentes: Psychology Today.