Un psicólogo clínico infantil afirma que convertirse en padre le permitió comprender de primera mano una conexión emocional que décadas de formación e investigación no podían proporcionarle.
En un ensayo, el autor cuenta que su hija, Elli, nació el Día del Padre de 2023, cuando él tenía 58 años. Describe el momento como significativo y dice que lo llevó a replantearse una vida marcada por la ambición académica, la adicción y las dificultades matrimoniales. Decidió dejar su carrera y centrarse en ser un padre comprometido.
El autor había estudiado durante mucho tiempo los efectos de la ausencia paterna y el desarrollo emocional de los niños. Cita investigaciones que relacionan crecer sin padre con dificultades que pueden incluir agresividad, conducta delictiva, autolesiones, consumo temprano de sustancias y depresión. También señala que los vínculos seguros con ambos progenitores son importantes para un desarrollo emocional saludable.
Sin embargo, escribe que conocer estas pruebas en el plano intelectual no lo preparó para los sentimientos que conlleva la paternidad. Describe un momento reciente a la hora de acostarse, cuando él y su hija de tres años se miraron en silencio durante varios segundos. La experiencia le hizo sentir cariño, gratitud y conexión, sensaciones que le resultaba difícil expresar con palabras.
El ensayo sostiene que la experiencia de primera mano puede arrojar luz sobre la conexión humana de maneras que quizá no capte la medición objetiva. El autor reflexiona sobre Mitákuye Oyás’iŋ, una expresión lakota asociada con la interconexión, y dice que había leído sobre el concepto, pero que solo sintió que lo entendía después del nacimiento de Elli.
No rechaza la ciencia, pero sostiene que la investigación psicológica debe tener en cuenta el contexto, la cultura y la experiencia subjetiva. A diferencia de las preguntas que pueden resolverse mediante mediciones precisas, las necesidades y motivaciones humanas varían, escribe, y las teorías psicológicas no siempre se aplican de manera uniforme. Aboga por un mayor reconocimiento de la experiencia vivida en los esfuerzos por comprender los problemas personales y sociales.
Fuentes: Psychology Today.