La simpatía “de pasada” describe un apoyo que llega en forma de palabras afectuosas, pero que continúa rápidamente sin intentar comprender el dolor de otra persona. La idea adquiere un peso particular en un relato personal relacionado con la enfermedad de Alzheimer y con diagnósticos avanzados de cáncer de próstata y de tórax dentro de la familia de quien escribe.

La autora o el autor sostiene que enfermedades como el Alzheimer y el cáncer quizá no cambien de inmediato la apariencia de una persona. Como resultado, quienes se sienten incómodos al hablar sobre traumas o enfermedades pueden refugiarse en frases conocidas como “¡Pero te ves tan bien!” o “¡Estoy aquí para ti!”. Sin voluntad de escuchar o aprender, esas expresiones pueden parecer vacías en lugar de brindar apoyo.

El ensayo relaciona esta experiencia con una percepción más amplia de que las interacciones sociales se han vuelto cada vez más superficiales. La tecnología, las redes sociales, los cambios culturales y el flujo constante de noticias sobre guerras, crisis y violencia pueden dejar a las personas emocionalmente saturadas. Entonces, la fatiga por compasión puede convertirse en una forma de autoprotección, alentando a las personas a distanciarse del sufrimiento.

La autora o el autor también reconoce su responsabilidad personal, al admitir que el desapego emocional no se limita a otras personas. El investigador Paul Slovic describe cómo las personas pueden hacer grandes esfuerzos para ayudar a una sola víctima, mientras responden menos cuando muchas personas se ven afectadas por la misma crisis. Esta reacción se conoce comúnmente como “adormecimiento psíquico”.

El concepto se refiere a una respuesta emocional reducida ante el sufrimiento a gran escala. El ensayo utiliza el contraste conocido entre una muerte como tragedia y un millón de muertes como estadística para ilustrar cómo el tamaño de un problema puede debilitar la empatía, incluso entre personas que generalmente se preocupan por los demás.

El trauma también puede llevar a las personas a reprimir sus propias reacciones emocionales. La autora o el autor cita la descripción del psiquiatra e investigador Bessel van der Kolk sobre cómo las personas traumatizadas aprenden a ignorar las señales internas de advertencia y a esconderse de sus propios sentimientos. Otras reflexiones citadas describen las sonrisas falsas y el entumecimiento emocional como formas de afrontar el dolor.

El desafío central, sugiere el ensayo, consiste en distinguir el apoyo genuino de las palabras que simplemente suenan compasivas. Las personas pueden parecer afectuosas, decir lo esperado y, aun así, hacer que quienes reciben ese apoyo se sientan más aislados después.

La autora o el autor concluye que la imaginación puede ayudar a las personas a superar estas respuestas superficiales. Comprender la experiencia de otra persona exige más que repetir frases compasivas: requiere la voluntad de mirar más allá de las apariencias, enfrentar la incomodidad e intentar reconocer un sufrimiento que quizá no sea visible de inmediato.

Fuentes: Psychology Today.