Las experiencias difíciles pueden ayudar a las personas a desarrollar sabiduría, creatividad y propósito, según un ensayo sobre cómo seguir implicados ante los desafíos de la vida. A partir de la imagen del escritor Wendell Berry de un arroyo obstruido que encuentra su voz al avanzar alrededor de las piedras, el texto sugiere que la incertidumbre y la resistencia pueden moldearnos si estamos dispuestos a afrontarlas.
El ensayo propone tres herramientas para hacerlo: un lema, un mantra y una musa. Un lema ofrece orientación cuando el futuro no está claro; un mantra es una frase que se repite para cultivar la serenidad en momentos difíciles; y una musa inspira mediante un recuerdo, un ritual, una relación o un lugar significativo.
Los ejemplos se adaptan a dificultades habituales. Alguien que lidie con la inseguridad podría usar el lema «Merece la pena escuchar mi voz» y repetir «Hoy confío en mi propia voz». Una persona que esté trabajando en sus límites podría elegir «Protejo mi paz» como principio rector y «Honro mis límites con amabilidad» como recordatorio diario. Para alguien que esté de duelo, «Llevo el amor conmigo» puede reconocer la pérdida, mientras que un ritual familiar o una pieza musical puede ofrecer una conexión con lo que permanece.
El ensayo recomienda encontrar estas palabras reflexionando sobre los valores y las experiencias personales. Algunas preguntas podrían ser qué principio podría orientarnos en tiempos de incertidumbre, qué frase reconfortante podríamos repetir cuando necesitemos que nos tranquilicen y qué persona, recuerdo o símbolo nos ayuda a recuperar la sensación de que hay posibilidades.
La autora, desde una perspectiva terapéutica, afirma que esta práctica puede conectar la reflexión interior con la acción externa. El arroyo de Berry, concluye el ensayo, encuentra su voz al toparse con lo que se interpone en su camino: una metáfora de afrontar las dificultades con intención, en vez de esperar a que desaparezcan todos los obstáculos.
Fuentes: Psychology Today.