Estar distanciado de uno de tus padres puede hacer que las fiestas sean difíciles, incluso cuando poner fin al contacto fue necesario para tu bienestar personal. La temporada puede traer culpa, tristeza por la relación familiar o ansiedad ante las preguntas de los demás. También puede despertar el duelo, no solo por el padre o la madre que has perdido, sino por la relación de apoyo que esperabas tener.
Las tradiciones festivas pueden aumentar ese malestar al hacer hincapié en una imagen idealizada de la familia. Algunas personas pueden sentirse presionadas a asistir a reuniones en las que no se sienten seguras, o descubrir que las celebraciones que las rodean hacen aflorar recuerdos dolorosos. La recomendación del artículo original es reconocer esos sentimientos y tratarte con compasión mientras pasan.
Asistir a un evento familiar es una elección, no una obligación. Antes de decidir, considera el costo emocional, qué esperas obtener al ir y si asistir implicaría transigir con tus límites o tu seguridad. No acudir a una reunión en la que estará presente un padre o una madre de quien estás distanciado puede ser una forma de mantener un límite, en lugar de simplemente evitar una situación difícil.
Planificar puede ayudar, sea cual sea tu decisión. Si no vas, organizar una actividad puede evitar que el día se convierta en un largo espacio vacío que propicie darle vueltas a las cosas. Podrías empezar una nueva tradición, hacer voluntariado, pasar tiempo con amigos, dedicarte a un pasatiempo o descansar.
Para quienes asistan, el artículo recomienda decidir de antemano cuánto tiempo quedarse, qué temas o comportamientos están fuera de los límites y cómo responder si otras personas insisten en preguntar detalles sobre el distanciamiento. También puede servir decidir qué nivel de contacto resulta cómodo, llevar a alguien que te apoye, hacer pausas y tener un plan claro para irte si la reunión se vuelve abrumadora.
Otras estrategias para afrontar la situación incluyen reconocer las emociones y encontrar formas saludables de expresarlas, apoyarse en amigos de confianza o en ayuda profesional y priorizar el autocuidado antes y después de las fiestas. Limitar el uso de las redes sociales puede ayudar si intensifican los sentimientos difíciles. Escribir en un diario sobre aquello que estás viviendo como una pérdida o sobre lo que necesitas también puede aportar claridad; los ejercicios de conexión con el presente, la respiración profunda y la meditación guiada pueden ayudar cuando surgen la ansiedad o los recuerdos perturbadores.
El artículo, adaptado del sitio web de Sharon Martin y basado en su libro “Cortar los lazos con tus padres”, anima a las personas a darse permiso para celebrar de otra manera, o para no celebrar en absoluto. El objetivo es elegir una opción que resulte manejable y favorezca su bienestar.
Fuentes: Psychology Today.