Un nuevo libro de Melina Jacques examina las contradicciones de las relaciones entre humanos y perros y se pregunta si las prácticas habituales asociadas a tener perros siempre responden a los intereses de estos. Su argumento central es que cuidar de ellos responsablemente exige algo más que afecto: también implica considerar las consecuencias de las relaciones que las personas crean con los animales.

En una entrevista con Marc Bekoff, Jacques dice que los perros suelen asociarse con la compasión, la lealtad y la virtud. Sostiene que esta poderosa imagen cultural puede dificultar que se hable de los daños relacionados con tener perros, entre ellos los ataques, los ladridos persistentes, los conflictos vecinales y la presión sobre los recursos municipales.

Jacques también describe los efectos ecológicos, entre ellos las perturbaciones a la fauna silvestre, la transmisión de enfermedades, la contaminación causada por los excrementos de los perros y la depredación. Cita investigaciones que relacionan a los perros con 11 extinciones de vertebrados y que identifican casi 200 especies amenazadas por sus efectos. Otras preocupaciones incluyen el cruce de perros domésticos con cánidos silvestres y los efectos del olor de los perros en el comportamiento de la fauna silvestre.

El libro también cuestiona si la tenencia moderna satisface de manera sistemática las necesidades de los perros. Jacques señala la cría selectiva para obtener rasgos físicos que pueden causar problemas de salud hereditarios, así como el uso de medicamentos psicotrópicos para controlar comportamientos que quizá reflejen angustia o condiciones de vida inadecuadas. Sostiene que es más importante abordar las causas subyacentes que tratar el comportamiento simplemente porque a las personas les resulta inconveniente.

Jacques sitúa estos temas en un examen más amplio de la cultura canina, incluidos los intereses comerciales en torno a la comida, el aseo, el adiestramiento y los servicios veterinarios. También analiza cómo tener un perro puede convertirse en parte de la identidad y la imagen moral que una persona tiene de sí misma, haciendo que las críticas a las prácticas relacionadas con los perros se sientan personales.

Jacques dice que espera que los lectores reflexionen de forma más crítica sobre las necesidades de los perros y amplíen su preocupación para incluir a las comunidades humanas, la fauna silvestre, los ecosistemas y otros animales afectados por las relaciones de las personas con los perros.

Fuentes: Psychology Today.