La deficiencia de zinc puede causar síntomas que coinciden con los de la anorexia nerviosa, entre ellos disminución del apetito, pérdida de peso, cambios en el gusto y el olfato, poca energía, ansiedad y depresión. Un artículo de Psychology Today sostiene que detectar y corregir una deficiencia podría ayudar a algunos pacientes, aunque señala que la coincidencia de síntomas no demuestra que la deficiencia de zinc cause anorexia.

El artículo afirma que algunos estudios han detectado un nivel inadecuado de zinc en una proporción considerable de personas con anorexia, aunque las estimaciones varían según el estudio y el método de medición. En experimentos con animales alimentados con dietas deficientes en zinc también se han observado una menor ingesta de alimentos, pérdida de peso, crecimiento más lento y menos actividad social.

El zinc interviene en cientos de procesos biológicos, incluida la regulación de enzimas, el apetito y los sistemas de señalización relacionados con el estado de ánimo. El artículo describe un posible ciclo en el que la alimentación restrictiva reduce los niveles de zinc y, a su vez, el zinc bajo disminuye aún más el apetito, lo que dificulta ingerir suficiente comida.

También cita investigaciones realizadas a lo largo de varias décadas que sugieren que los suplementos podrían favorecer la recuperación. En un ensayo clínico, 35 mujeres hospitalizadas con anorexia fueron asignadas al azar a recibir 100 miligramos de zinc al día o un placebo. Las que recibieron zinc aumentaron su índice de masa corporal el doble de rápido que las del grupo placebo. Los investigadores del estudio afirmaron que debería considerarse la suplementación con zinc para tratar la anorexia nerviosa.

El artículo señala que evaluar los niveles de zinc puede ser difícil: un resultado sanguíneo dentro del intervalo de referencia no descarta necesariamente una deficiencia. Por tanto, los resultados de las pruebas deben valorarse junto con los síntomas y las circunstancias de la persona.

El autor recomienda que cualquier plan de suplementación se adapte al paciente y esté supervisado por un profesional sanitario con experiencia pertinente. El artículo presenta el zinc como un posible componente de la atención nutricional, no como un tratamiento independiente para la anorexia nerviosa.

Fuentes: Psychology Today.