El legado de Dolly Parton incluye una importante contribución a la alfabetización en la primera infancia, pese a que no ha tenido hijos propios. Su Biblioteca de la Imaginación ofrece libros gratuitos cada mes a más de tres millones de niños de cinco años o menos en todo el mundo, y fomenta la lectura desde una edad temprana.

Un ensayo publicado por Psychology Today presenta a Parton como ejemplo de cómo las personas sin hijos pueden contribuir a sus comunidades. También sostiene que los adultos sin hijos, tanto quienes no los tienen por elección como quienes no los tienen por otras razones, suelen apoyar a los demás mediante donaciones benéficas, trabajo voluntario y legados testamentarios.

El artículo cita una investigación de Russell James, profesor de planificación financiera benéfica en Texas Tech, que abarca el periodo de 1992 a 2012. En ese estudio, el 50 por ciento de las personas que murieron sin hijos dejó dinero a organizaciones filantrópicas, frente al 17,1 por ciento de quienes sí tenían hijos.

La autora afirma que, pese a estas donaciones, las personas sin hijos cuentan con pocas maneras de coordinar su filantropía a mayor escala. El ensayo describe un evento muy concurrido, organizado antes de la pandemia de COVID-19 para mujeres donantes sin hijos. El evento dio lugar a nuevos fondos asesorados por donantes y a conexiones entre las participantes, pero, cuando se escribió el ensayo, aún no se había celebrado ningún evento de seguimiento.

La autora también cuenta que hace voluntariado en aulas de los primeros cursos de primaria para ayudar a los niños con la lectura y la escritura, y dice que un fondo personal asesorado por donantes apoyará la alfabetización en la primera infancia. El ensayo presenta el trabajo de Parton como un ejemplo de cómo las personas sin hijos pueden construir un legado significativo apoyando a los demás y a sus comunidades.

Fuentes: Psychology Today.